DE HAMBURGUESAS Y DESCARGAS (a propósito de la LEY SINDE vol.2)

12 02 2011

Una de las cosas que más me han martilleado la cabeza desde que empezó este Sindios de la Ley antidescargas es la opinión del ciudadano medio. Ese que no entiende nada ahora mismo, porque no sabe realmente por qué es ilegal bajarse una película, una serie o un disco.

En realidad, esta es una cuestión de foros de internet. Ahí fue donde empezaron mis miedos porque ahí estaba la OTRA gente.

En los foros de internet está la gente que te señala con el dedo. Y al fin y al cabo, es la gente que va a pagar o no la entrada de la película que tú haces. Esta afirmación, leída en un foro, contiene más verdad que cualquier panfleto que puedan leer estos días:

De qué mierda se quejan estos del cine español si sus películas no se las baja nadie

Nacho Vigalondo afirmaba hoy en su twitter que antes de lanzarnos a buscar otros modelos de negocio, debemos preocuparnos por hacer películas de puta madre. No puedo estar más de acuerdo.

Los americanos, esos que saben latín en este negocio, tienen una máxima: La calidad atrae al dinero.

En el cine español existe un fenómeno que son las películas-acontecimiento. Esas que se comentan entre compañeros de oficina. Suelen ser las de directores españoles reconocidos o aquellas que han gustado tanto que te dan ganas de recomendarlas.

Hace unos meses leí una entrevista al empresario que creó la cadena de hamburgueserías Peggy Sue. Le preguntaban el por qué de su éxito. A lo que este respondió:  ”Todo el mundo quiere comerse una buena hamburguesa por lo menos una vez al mes”.

La gente no ha dejado de ir al cine. No. La gente se ha vuelto más exigente porque tiene más (y más barato) donde elegir. Pero a todo el mundo le gusta ir al cine. Porque por mucha descarga, mucho altavoz y mucha pantalla de plasma que tengamos, la experiencia de ir al cine es insustituible.

Si queremos que la gente vaya a las salas a ver nuestras películas, tenemos que hacer un buen cine que atraiga a la gente. Tenemos que hacer películas que merezcan la pena la entrada. No es fácil, desde luego, pero es preferible concentrarse en esto que en lloriquear por las esquinas.

 





A PROPÓSITO DE LA LEY SINDE

22 12 2010

Esto es España y su industria audiovisual clama al cielo estos días. Y lo que queda.

La Ley Sinde (que ni es ley ni es nada) habla de crear una comisión por parte del Ministerio de Cultura que dictamine qué páginas de internet vulneran los derechos de propiedad intelectual con autorización previa de los Juzgados Centrales de lo Contencioso Administrativo. Qué pasa con ésto. Pues que en España no se puede hacer. Una Comisión Administrativa no puede dictaminar nada sobre los derechos y libertades fundamentales del ciudadano español. Así que como la Ley Corcuera hace años, esta permite dar una patada a tu router.

Pues bien. A día de hoy, esta ley no ha cuajado y la industria audiovisual se echa las manos a la cabeza. Algunos vaticinan catástrofes y otros hasta el fin del mundo, pero nadie habla de lo que de verdad les importa. Aquí la gente quiere seguir ganando el mismo dinero que ganaba antes de que se inventara Napster. Y eso es imposible. Las reglas han cambiado y hay que saber adaptarse a ellas. No me malinterpreten, yo pertenezco a la industria audiovisual y la piratería me afecta igual que a todos, pero hay que ser imbécil para pensar que la solución a esto pasa exclusivamente por cerrar webs. Hay soluciones que hay que explorar, nuevas ventanas en internet que evidentemente generarán menos dinero que las que tienen en exclusiva los cines, las productoras, discográficas, etc. Pero no se preocupen, al igual que la SGAE entró a pasar el cepillo en las bodas, hará lo mismo cuando se regularice la explotación de contenidos en internet. Así que la propiedad intelectual, eso que parece preocupar tanto a los representantes del mundo de la cultura, se verá menos dañada con unos cuantos euros en el bolsillo.

Porque esto es España y somos así de patateros, empezamos la casa por el tejado. Y quizá antes de ponernos a cerra webs como energúmenos, deberíamos sacar a debate otros problemas para nuestra industria como la ínfima calidad de las películas que se producen en España, la problemática del doblaje o las condiciones laborales que se dan en el sector, por enumerar unos pocos…





MORALINA Y COCAÍNA: UNA MIRADA A SALVADOS POR LA CAMPANA

20 06 2010

Les recupero aquí mi artículo para la revista online WeLoveCinema sobre mi serie favorita.

A estas alturas del partido no les pienso engañar. Esta entrada va de Salvados por la campana (Saved by the Bell, 1989–1993), por más que ustedes vean ridículo dedicarle más de tres líneas. No es un placer culpable y dudo mucho que llegue a encontrarle valor académico suficiente. Pero qué les voy a decir, me gusta el mundo teen descafeinado y con moralina.

Más que nada porque lo comparo a lo que tenemos hoy en día.  La generación  Física o Química (2008–????), aquella que intercambia enfermedades sexuales como cromos y manda mensajes de texto indescifrables. Una generación que me toca los cojones con sus dramas, sus embarazos no deseados y sus sobredosis.

Pero vamos a lo que vamos.  Y antes que nada, les tengo que poner en antecedentes.

A mediados de 1989, la NBC se dio cuenta de que estaba perdiendo a todo el sector joven de la audiencia, ya que su parrilla estaba copada por dramas procedimentales en su mayoría de género policíaco. La cadena norteamericana tomó cartas en el asunto y en un intento desesperado, compró los derechos de una serie de Disney Channel, Good Morning, Miss Bliss (1987–1989).

Esta serie había fracasado estrepitosamente en el canal de Mickey, sin embargo la NBC vio potencial en ella y, sobre todo, en su creador y showrunner, Peter Engel, a quien encargaron una serie para emitirse los sábados por la mañana, una franja horaria dominada por aquel entonces por el contenido infantil de la PBS.

Fue entonces cuando Engel decidió dar un lavado de cara a su anterior serie y crear Saved by the Bell, una de las primeras series que acuñaron la terminología de “género de instituto”. La serie tuvo tanto éxito que la NBC cuatriplicó sus audiencias los sábados por la mañana, lo que llevó a la cadena a cambiar hasta la imagen de marca. En esa franja horaria, la cadena pasaría a llamarse TNBC.

Y así siguió dominando las audiencias la NBC durante gran parte de la década de los 90. Casi siempre con series creadas por el propio Peter Engel, que no dejaba de copiar la fórmula de Salvados por la campana pero con otros ingredientes. Así creó California Dreams (1992–1997) o Hang Time (1995–2000). La misma cuadrilla de amigos, las mismas tramas y los mismos clichés de instituto. Todas funcionaron y crecieron en número de temporadas mientras Salvados por la campana agonizaba con sus innecesarios spin offs , tv movies y reboots universitarios.

De este modo, a Peter Engel se le otorgó el título de padre de la comedia televisiva de instituto. Algo que no tenía ningún mérito, sobre todo porque Engel se dedicó a fusilar tramas y personajes que años antes había creado el maestro del género adolescente, John Hughes –descanse en paz–. Tanto es así, que la propia Salvados por la campana es un remake inconfesable de Todo en un día (Ferris Bueller´s Day Off, John Hughes, 1986), la obra maestra de Hughes.

Los personajes de Salvados por la campana heredaron todos los clichés del film: su protagonista, Ferris Zack Morris (Mark–Paul Gosselaar), era el líder gamberro (cuando la palabra “gamberro” significaba algo) que solía meter a todos sus compañeros en líos.

Screech Powers (Dustin Diamond) era el típico nerd torpe, fiel amigo del protagonista; una especie de Duckie de La chica de rosa (Pretty in Pink, Howard Deutch, 1986). A.C Slater (Mario López) cubría la parte de personaje que llega nuevo al instituto y se convierte en rival de Zack por conseguir a la chica de sus sueños: Kelly Kapowski (Tiffani –Amber– Thiessen), jefa de las animadoras. El resto del elenco lo cubrían Jesse Espano (Elizabeth Berkley), líder feminista e intelectual y Lissa Turtle (Lark Voorhies), la primera gossip girl de la televisión. Todos ellos enfrentados al gran antagonista caótico que no era otro que el director del Instituto Bayside, Richard Belding (Dennis Haskins), también conocido como Sr. B. La serie se extendió  hasta la saciedad con un spin off llamado Salvados por la campana: La nueva clase (Saved by the Bell: The New Class, 1993–2000) y Salvados por la campana: Años de universidad (Saved by the Bell: The College Years (1993–1994), en la que se recuperaba a los protagonistas originales. La guinda rancia se puso con una tv movie llamada Salvados por la campana: Boda en Las Vegas (Saved by the Bell: Wedding in Las Vegas, Jeffrey Melman, 1994), donde por fin los protagonistas se casaban.

Un bonito final para una serie que marcó una época que duró poco. Una época de finales felices y personajes que al final aprendían una lección. Hoy, los personajes aprenden a ponerse rayas. Esto es así.


El concepto de Nostalgia no se entendería si hoy por hoy tuviéramos el mismo tipo de serie o las mismas películas. El reflejo del adolescente en pantalla ha cambiado, reconozcámoslo. La moralina es ahora cocaína.





HAZTE AMIGO DE LAS GORDAS

19 06 2010

Una de las cosas con las que he estado ocupado últimamente y un poquito de autobombo para este malogrado blog, que espero recuperar poco a poco. Mi último corto escrito a cuatro manos con el gran Pepón Fuentes y dirigido por un servidor.

Alejandro Tejería

Hazte Amigo De Las Gordas es una comedia sobre cómo conquistar a la chica de tus sueños o lo patético que resulta actuar como un adolescente cuando tienes treinta años. Algo así como un drama social con risas. Interpretado por Alejandro Tejería, Antonio Castelo, Irene Anula y Cristina Serrato, se verá por primera vez en La Noche Más Corta de Getxo el próximo 6 de julio.

El estreno oficial se plantea para mediados de Julio en Madrid. Aquí les dejo el teaser. Espero que les guste.





EL BIGOTE DE LA CABRA ES CAMERON DIAZ

19 06 2010




FRIDAY NIGHT LIGHTS Y LOS PATOS

12 02 2010

La cuarta temporada de Friday Night Lights ha supuesto un giro en la trama de la serie que ha sido la delicia de los que la seguimos religiosamente. La serie no es un drama deportivo, tampoco es una serie de temática adolescente. En realidad, ese es el gran punto fuerte de FNL, la carencia de un adjetivo fijo.

Clear Eyes, Full Hearts, Can´t loose

La cuarta temporada.  Si en tres temporadas hemos visto el viaje del héroe desde arriba, en esta última al héroe le han metido una paliza y tiene que empezar desde cero, o lo que es lo mismo, se ha convertido en un antihéroe a la fuerza. Esto hace que cambien las reglas y que el nuevo viaje sea más accidentado y difícil que antes.

La propuesta de esta temporada tiene un doble filo y un subtexto brutal. Por un lado, la serie ha vuelto a caminar por el sendero más Disney, recordando aquella trilogía de hockey sobre hielo, The Mighty Ducks (Somos los mejores) donde estaban presentes el afán de superación de los personajes y la redención del antihéroe.

Pero por otro lado, hay unas ansias de venganza más propias de Tarantino que de Micky Mouse. Ese es el subtexto que ha calado en el espectador y ahí está la empatía. Porque no hay que olvidar que al héroe le han metido un gran palo por el culo y quiere vendetta.





REFERENTES (III)

6 02 2010

Este va con Spoilers, aviso.

Uno de los misterios misteriosos que entrañan la isla de LOST es el famoso y anticlimático Humo Negro. A día de hoy, visto el primer capítulo de la última temporada de la serie, tampoco se crean ustedes que me queda bien claro qué cojones. Pero bueno, vamos a lo que vamos. LOST no es la única serie que tiene un humo negro rondando por ahí. SUPERNATURAL, esa gran serie de la CW –cadena que sólo hace series con gente guapa–, tiene su propio humo negro. Tiene muchos en realidad.

Todo lo Negro.

Uno de los pilares fuertes de Supernatural son los demonios contra los que tienen que combatir los hermanos Winchester. Estos demonios no son más que personas poseídas, meros recipientes. Esos demonios son los HUMOS NEGROS de la serie.

Combaten el mal con sus caras de guaperas.

Normalmente nos quedaríamos aquí, sabiendo quién copió a quién o quién usó qué como inspiración. Pero a veces, por venganza o como chiste interno, los referentes se intercambian los papeles. Los Winchester nos enseñaron que había una manera de contener a su humo negro. Sal o azufre en las ventanas o formando círculos al rededor o por dónde no quisieras que pasara. En Lost sólo sabíamos que había que correr. Hasta ahora. Porque en la sexta temporada sabemos que hay algo que detiene al humo negro. Y curiosamente se parece mucho a la sal o al azufre.








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