REFERENTES (III)

6 02 2010

Este va con Spoilers, aviso.

Uno de los misterios misteriosos que entrañan la isla de LOST es el famoso y anticlimático Humo Negro. A día de hoy, visto el primer capítulo de la última temporada de la serie, tampoco se crean ustedes que me queda bien claro qué cojones. Pero bueno, vamos a lo que vamos. LOST no es la única serie que tiene un humo negro rondando por ahí. SUPERNATURAL, esa gran serie de la CW –cadena que sólo hace series con gente guapa–, tiene su propio humo negro. Tiene muchos en realidad.

Todo lo Negro.

Uno de los pilares fuertes de Supernatural son los demonios contra los que tienen que combatir los hermanos Winchester. Estos demonios no son más que personas poseídas, meros recipientes. Esos demonios son los HUMOS NEGROS de la serie.

Combaten el mal con sus caras de guaperas.

Normalmente nos quedaríamos aquí, sabiendo quién copió a quién o quién usó qué como inspiración. Pero a veces, por venganza o como chiste interno, los referentes se intercambian los papeles. Los Winchester nos enseñaron que había una manera de contener a su humo negro. Sal o azufre en las ventanas o formando círculos al rededor o por dónde no quisieras que pasara. En Lost sólo sabíamos que había que correr. Hasta ahora. Porque en la sexta temporada sabemos que hay algo que detiene al humo negro. Y curiosamente se parece mucho a la sal o al azufre.

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EL ESPECTADOR LOST

14 12 2009

Algunos acusan aseries como House o The Mentalist, de ser repetitivas e incluso cansinas. De tener una estructura demasiado similar a la de El Equipo A. Sin embargo, esta afirmación suele venir del espectador que reniega desde el principio de la estructura autoconclusiva. O lo que es lo mismo, del espectador LOST.

La Iglesia del siglo XXI

El espectador LOST es un ser peculiar, amante del misterio y de la incógnita constante. Es un ser impaciente pero masoquista, que acata religiosamente las trampas que una serie (como LOST) pone en el camino (Amén por ellas, por cierto).
Sin embargo, reniega de una estructura clásica, procedimental, que en cuarenta minutos se ventile la trama del capítulo.  Este tipo de espectador está creando monstruos.

A principios de los noventa, las madres de España se engancharon a las telenovelas de manera escandalosa.  Hoy en día, la juventud hace lo propio con series como Lost o más recientemente Fashforward. Ésta última es el mayor exponente de una serie que sólo funciona por su estructura de incertidumbres y preguntas sin respuesta.  Flashforward no tiene una trama que se sostenga por sí misma sino por las ganas de que ésta se resuelva. De hecho, todo aquel que sigue viendo Flashforward lo hace simplemente por adicción. Por recordar ese primer chute de heroína que fue Lost.

Lo peligroso del asunto es que el espectador Lost está perdiendo perspectiva. Valora el contenido sólo por el envoltorio. Ya no se aprecian los valores de una serie como pueden ser el guión, los personajes, no. Todos estos están supeditados a una trama que enganche lo suficiente como para olvidarse de todo.