MORALINA Y COCAÍNA: UNA MIRADA A SALVADOS POR LA CAMPANA

20 06 2010

Les recupero aquí mi artículo para la revista online WeLoveCinema sobre mi serie favorita.

A estas alturas del partido no les pienso engañar. Esta entrada va de Salvados por la campana (Saved by the Bell, 1989–1993), por más que ustedes vean ridículo dedicarle más de tres líneas. No es un placer culpable y dudo mucho que llegue a encontrarle valor académico suficiente. Pero qué les voy a decir, me gusta el mundo teen descafeinado y con moralina.

Más que nada porque lo comparo a lo que tenemos hoy en día.  La generación  Física o Química (2008–????), aquella que intercambia enfermedades sexuales como cromos y manda mensajes de texto indescifrables. Una generación que me toca los cojones con sus dramas, sus embarazos no deseados y sus sobredosis.

Pero vamos a lo que vamos.  Y antes que nada, les tengo que poner en antecedentes.

A mediados de 1989, la NBC se dio cuenta de que estaba perdiendo a todo el sector joven de la audiencia, ya que su parrilla estaba copada por dramas procedimentales en su mayoría de género policíaco. La cadena norteamericana tomó cartas en el asunto y en un intento desesperado, compró los derechos de una serie de Disney Channel, Good Morning, Miss Bliss (1987–1989).

Esta serie había fracasado estrepitosamente en el canal de Mickey, sin embargo la NBC vio potencial en ella y, sobre todo, en su creador y showrunner, Peter Engel, a quien encargaron una serie para emitirse los sábados por la mañana, una franja horaria dominada por aquel entonces por el contenido infantil de la PBS.

Fue entonces cuando Engel decidió dar un lavado de cara a su anterior serie y crear Saved by the Bell, una de las primeras series que acuñaron la terminología de “género de instituto”. La serie tuvo tanto éxito que la NBC cuatriplicó sus audiencias los sábados por la mañana, lo que llevó a la cadena a cambiar hasta la imagen de marca. En esa franja horaria, la cadena pasaría a llamarse TNBC.

Y así siguió dominando las audiencias la NBC durante gran parte de la década de los 90. Casi siempre con series creadas por el propio Peter Engel, que no dejaba de copiar la fórmula de Salvados por la campana pero con otros ingredientes. Así creó California Dreams (1992–1997) o Hang Time (1995–2000). La misma cuadrilla de amigos, las mismas tramas y los mismos clichés de instituto. Todas funcionaron y crecieron en número de temporadas mientras Salvados por la campana agonizaba con sus innecesarios spin offs , tv movies y reboots universitarios.

De este modo, a Peter Engel se le otorgó el título de padre de la comedia televisiva de instituto. Algo que no tenía ningún mérito, sobre todo porque Engel se dedicó a fusilar tramas y personajes que años antes había creado el maestro del género adolescente, John Hughes –descanse en paz–. Tanto es así, que la propia Salvados por la campana es un remake inconfesable de Todo en un día (Ferris Bueller´s Day Off, John Hughes, 1986), la obra maestra de Hughes.

Los personajes de Salvados por la campana heredaron todos los clichés del film: su protagonista, Ferris Zack Morris (Mark–Paul Gosselaar), era el líder gamberro (cuando la palabra “gamberro” significaba algo) que solía meter a todos sus compañeros en líos.

Screech Powers (Dustin Diamond) era el típico nerd torpe, fiel amigo del protagonista; una especie de Duckie de La chica de rosa (Pretty in Pink, Howard Deutch, 1986). A.C Slater (Mario López) cubría la parte de personaje que llega nuevo al instituto y se convierte en rival de Zack por conseguir a la chica de sus sueños: Kelly Kapowski (Tiffani –Amber– Thiessen), jefa de las animadoras. El resto del elenco lo cubrían Jesse Espano (Elizabeth Berkley), líder feminista e intelectual y Lissa Turtle (Lark Voorhies), la primera gossip girl de la televisión. Todos ellos enfrentados al gran antagonista caótico que no era otro que el director del Instituto Bayside, Richard Belding (Dennis Haskins), también conocido como Sr. B. La serie se extendió  hasta la saciedad con un spin off llamado Salvados por la campana: La nueva clase (Saved by the Bell: The New Class, 1993–2000) y Salvados por la campana: Años de universidad (Saved by the Bell: The College Years (1993–1994), en la que se recuperaba a los protagonistas originales. La guinda rancia se puso con una tv movie llamada Salvados por la campana: Boda en Las Vegas (Saved by the Bell: Wedding in Las Vegas, Jeffrey Melman, 1994), donde por fin los protagonistas se casaban.

Un bonito final para una serie que marcó una época que duró poco. Una época de finales felices y personajes que al final aprendían una lección. Hoy, los personajes aprenden a ponerse rayas. Esto es así.


El concepto de Nostalgia no se entendería si hoy por hoy tuviéramos el mismo tipo de serie o las mismas películas. El reflejo del adolescente en pantalla ha cambiado, reconozcámoslo. La moralina es ahora cocaína.

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SMELLS LIKE TEEN SPIRIT

13 09 2009

El universo teenager en la pequeña pantalla ha ido desde lo más blanco y puritano hasta el puterío de escaparate. Todas ellas han intentado reflejar un modo de vida, el del adolescente medio de según dónde, y casi todas lo han exagerado hasta el infinito. Para bien o para mal.

Lo que está claro es que se ha producido un cambio radical en la manera de ver a los jóvenes desde los 90, cuando se produjo el boom de las series teen, hasta ahora. Hace una década y media las series retrataban a un grupo de amigos. Todos felices, todos contentos. Con sus amores, sus desamores y sus aventuras más cercanas a un Tom Sawyer de instituto que a otra cosa. Saved by the bell o California Dreams no hacían otra cosa que mandar un mensaje disney a la audiencia, que no dejaba de ser falso y descafeinado. En España sin embargo, a no ser de que se tratara de una serie familiar como Médico de Familia o Los Serrano, la visión era bien diferente. Al Salir de Clase, por ejemplo, era un culebrón que desvarió hasta tramas imposibles de thriller, terror y drama social. Era lo más parecido a lo que se hace estos días.

Qué bien lo pasemos juntos.

Qué bien lo pasemos juntos.

A día de hoy, las series retratan al adolescente de otra manera muy distinta. Casi veinte años después, Zack Morris ha dejado de ser un tipo guay para convertirse en un desquiciado alcohólico adicto al sexo y a las drogas. La problemática del adolescente ya no es “suspender las mates” sino “dejar preñada a la novia de mi mejor amigo”.

Si la visión anterior era demasiado puritana, ésta se va al otro extremo y parece que la audiencia joven de estos días lo apoya. La asume como “más real, más fiel y mejor reflejada”.

La generación Messenger: "Internet nos hizo libres"

La generación Messenger: "Internet nos hizo libres"

Es obvio que ambas visiones son falsas. Y si han funcionado cada una en su momento, es porque son exageraciones de la realidad del adolescente, que sin duda, es mucho más aburrida y tediosa que cualquier serie. El adolescente busca algo para forrar sus carpetas o empapelar su habitación, algo que entienda él y no sus padres.

Existen sin ebargo dos series que huyen del tópico como de la peste y  ofrecen un retrato bastante real del universo teen. Son Freaks and Geeks y Undeclared.

apatow

Ambas de Judd Apatow, padre de películas como Superbad, Knocked Up o la más reciente (y fallida) Funny People. Estas series son comedias agrias que retratan al adolescente medio como un ser que no entiende el mundo que le rodea y que combate las hormonas como puede. Los protagonistas no son guapos, ni triunfadores. Ni listos ni graciosos. Ni siquiera son rebeldes. Son normales.

Tanto Freaks and Geeks como Undeclared fueron aclamadas por la crítica pero sin embargo no duraron más de una temporada cada una. El público no respondió al no posicionarse ninguna en los cánones anteriores.

Y así nos va.